Tan perfecto e ideal nunca imagine que te fijarías en mi, una simple chica sin nada sorprendente, todo lo contrario a ti. Pero lo hiciste y a pesar de que siga sin comprenderlo prefiero no pensar en ello, es la magia de las historias de amor ¿no? Simplemente decidí disfrutarlo.
Pero ya no tengo ni tus besos, ni tus abrazos, ni tu sonrisa, ni tus ojos. Ya no te tengo, 1681 kilómetros nos han separado, imponiendo ante nosotros una gran barrera. Solo en un día ya te extraño, extraño tu voz, tus labios, tus besos suaves, delicados, intensos y románticos. Esos que me hacían olvidar el mundo, olvidar los problemas y pensar solo en ti. Tenias el poder que nunca nadie ha tenido, con solo una mirada tuya me olvidaba del mundo, me quedaba hipnotizada sintiendo como todo se desvanecía, pero me daba igual. En esos momentos solo existíamos tu y yo, nuestras bromas, nuestras complicidades y la intriga que siempre le poníamos a todo y hacia de nuestra historia un relato emocionante. Y cuando me mirabas y tus ojos azules, brillantes, vivos y tramposos como el oleaje del mar, atrapaban a los míos para no dejarlos escapar, me hacia sentir como si mil olas chocasen contra mi pecho. Constantes y eficaces golpes que me hacían revivir. Esos ojos que me enamoraron por primera vez, con ese brillo especial cuando sonreías, cuando me mirabas. Y al abrazarme, los dos unidos como si fuésemos uno solo, no podía pensar en nada, solo en ti, en que me abrazases mas y mas fuerte y en que nunca nos separásemos.
Se que me faltan mil cosas por decir, mil cosas por contar sobre ti, pero lo mas bonito me lo reservo para mi, lo mas especial y profundo se queda guardado para siempre en mi memoria, en una pequeña cajita que se asoma y se abre cuando te echo de menos y lleva consigo un mar de añoranzas por que ya no puedo verte, no puedo abrazarte, no puedo besarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario