¿Ser perfecta? No, no lo soy, es imposible, todos tenemos defectos. Me gusta ponerme cintas a lo hippie y vestidos de flores con converse, soy un poco hortera, me gusta el hip-hop y el funky, tampoco se distinguirlos, pero me da igual, es algo que nunca me ha importado, simplemente me gusta desconectar, encerrarme en mis pensamientos y crear mil y una historias nuevas, me gusta leer lo típico de una adolescente, de amor, soy adicta a e él y a sus ojos, me gusta pintar mis sentimientos y hacer fotos. Soy bastante normalita no soy rubia, pero no me gustaría serlo, estoy bien con mi pelo castaño, me gusta llenarme el brazo de pulseras y ponerme collares, ¿las películas? Las típicas, no me creo la mejor, pero tampoco voy a dejar que una golfa me intimide, no, no la daría ese placer, tampoco me rebajaría a su nivel, no. Me gusta cotillear tuentis y facebooks como cualquier adolescente aburrido un día a las cuatro de la tarde, me gusta llevar mi música a donde quiera que vaya, tampoco sé mi destino final, sólo sé que quiero ir por mi camino, no por el de ninguna otra persona, me encontraré alegrías, disgustos y verdades, pero, por lo menos llegaré a mi felicidad, la que, si es que existe, me espera al final del sendero de piedras grisáceas y árboles de colores, siempre pensé que era cosa del destino, ahora sé que no, que es el camino, depende del que tomes te pasa o no te pasa, es, simplemente saber elegir, que la vida no te va a deja repetir tu error, aprendes y ya está, sin más rodeos.
Pienso cosas imposibles que me gustarían que pasaran, sueño sueños que sueñan con él, imagino mil y una historias de amor, que, luego se convierten en cosas irreales, no me empeño en ser conocida, sino en gente que merece la pena conocer.
Vivo en un mundo en el que nos importa más la caída de nuestro iPhone que la nuestra. Tengo pocos buenos amigos, bastantes amigos y muchos conocidos, lo que la mayoría de gente no sabe distinguir, creo saber en quién confiar y en quién no. No tengo preferencias, me gustan todos los tipos de chocolates, blancos o negros, de café o de almendras, me da igual,
Pero siempre pensé y, creo que siempre pensaré en la importancia que tiene ser tú mismo, para que los demás te tomen en serio, primero tomate enserio a ti.
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