Daría muchísimas cosas, hasta las que no están a mi alcance para poder verte de cerca, tenerte a centímetros e incluso llegar a oler tu perfume. Daría hasta mi vida si pudiera por verte una jodida vez y abrazarte tan fuerte que, con tan solo recordarlo, me hiciera sentir mejor.
Nadie sabe lo que siento y padezco cada vez que te veo. Nadie tiene la más mínima idea de lo que te amo y lo que daría por ti. Nadie es capaz de imaginar las veces que he pensado en ti en tan solo un día. Nadie, de verdad. Quizá las personas que comparten mi pasión pueden entenderlo y, a veces, ni así.
Pondría la mano en el fuego por ti con la certeza de que jamás me quemaría. Tendría la seguridad absoluta de que en tus brazos ni una bala podría atravesarme, ni siquiera rozarte a ti.
He sufrido y he callado tantas veces el daño que me hacen y me hago por amarte, que ya lo tomo como una ayuda para saber que mi amor por ti sigue ahí...intacto.
Por ti daría mi vida sin pensármelo dos veces. Seria capaz de hacer tratos con demonios solo para poder verte.
Mi única y gran necesidad en esta vida es abrazarte y decirte que te amo sin necesidad de ninguna pantalla. Y en ese momento estaría segura de que mis palabras te llegaron, que las escuchaste y sonreiste. Que te hizo pensar, aunque sea un segundo, que tú también me amas.
Eres mi única prioridad desde que tengo uso de razón y no me avergüenza ni lo más mínimo demostrarte que te amo y que estoy agradecida de que hubieses aparecido así, sin esperarlo, en mi vida. Eres la casualidad más bonita que me ha pasado y jamás me arrepentiría de amarte y dedicar toda mi adolescencia y parte de casi toda mi vida en ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario